SECRETISMO O INDECISIÓN ¡YA COMENZAMOS A 33 DIAS DE LA ASUNCION! – ACTO CON ALBERTO FERNANDEZ EN CGT

Aumenta la inquietud económica con Alberto Fernández: ¿No dice o no sabe? Puertas adentro de la CGT: El Fondo compensador de las obras sociales. Alberto F. en la CGT: Guiño a la central obrera, demostración de fuerza y halagos a CFK

La supuesta  indefinición en materia económica de Alberto Fernández –descontando que faltan 43 días para la asunción presidencial y que el equipo de Gobierno ya lo tiene casi totalmente definido,  los medios instalan que:- “ya empieza a generar preocupación, nerviosismo y malestar en los mercados, bonistas, el sector empresario y los actores económicos”. Tampoco los gremios de la CGT tienen claro qué pretende Fernández con su pacto social y para paliar la crisis que padecen sus representados a pesar de que ya salieron a bajar los pedidos de bonos arriesgando a sus bases. Para eso se juntaban este viernes (8/11) con el electo presidente, pero no se ilusionan mucho. Tampoco se han reunido los equipos de transición de Alberto con Guido Sandleris y Sebastián Lacunza. El FMI dijo que está dispuesto a “trabajar con el presidente electo y su equipo a su conveniencia durante este período de transición», pero no hay ninguna reunión en marcha ya que tampoco confirmó Fernández a su equipo económico y mucho menos a un ministro del área. La clave no es el ministerio de Trabajo, sino la Superintendencia de Servicios de Salud, manejado históricamente por José Luis Lingeri, quien estuvo hoy en el evento en la CGT. Las obras sociales, la deuda millonaria, el manejo del Fondo Solidario de Redistribución (FSR) y el plan sanitario de Alberto Fernández en general, será, al fin y al cabo, el que determine la relación de la central obrera con el futuro Gobierno. Y del cual dependerá también «el acuerdo económico y social». El Presidente electo Alberto Fernández se reunió con la cúpula de la CGT, en la sede de la central obrera, y aseguró que «el movimiento obrero organizado es parte del Gobierno que se va a instalar en la Argentina el 10 de diciembre». También destacó que «el secreto de este triunfo no es otro que la unidad. El esfuerzo de Sergio (Massa), de todos los gobernadores y particularmente de Cristina (…) con Cristina no alcanzaba y sin Cristina no se podía. Ella es la esencia del triunfo», aseguró.

Desde que ganó las elecciones el 27 de octubre, a Alberto Fernández se lo vio más interesado en su pleito con Jair Bolsonaro, el pedido de libertad de Lula Da Silva, las relaciones con México y el grupo izquierdista de Puebla y ahora en sus próximos viajes al exterior (se dice que quiere ir a Francia y USA) que en cómo abordará los problemas de la economía argentina de los que debe hacerse cargo en tan sólo 33 días y aún no hubo ninguna reunión de ‘transición’ con los funcionarios del área económica del gobierno de Mauricio Macri ni se sabe quién o quiénes formarán parte de su equipo económico, y mucho menos cómo piensa abordar los graves y urgentes problemas de la economía nacional como la inflación, la deuda, la renegociación con el FMI y los bonistas, entre otros, cuestiones todas que primero no es cierto pues hubo reuniones de equipos de Alberto con Lacunza y con Sandleris, y segundo no lo hubo en otros campos porque Frigerio aún no convocó a las mismas.

Esa seudo indefinición –instalada maliciosamente en los medios (ya que Alberto tiene casi definida la totalidad de su gabinete y además ya designo los equipos de la transición)-, que se desconoce si es deliberada por parte de Fernández –cuando se busca la discordia todos los supuestos son válidos-, está generando un creciente nerviosismo en los agentes económicos internos y externos (?) Ver en boletín pasado reunión de AF con enviado del FMI en Ezeiza. Ese nerviosismo también provoca malestar y fastidio en los mercados, que siguen sin conocer cómo se abordarán las negociaciones con el FMI y con los bonistas, a quien Fernández sólo dijo que defendería de una fuerte quita que pretendería el Fondo.

Esa promesa sonó tan poco enfática como la que hizo después a los ahorristas a quienes aseguró que no le tocaría sus dólares.

Los sindicatos peronistas esperaban este viernes (8/11) alguna precisión –y la tuvieron como aquí se ve- sobre el muy promocionado «pacto social» con los empresarios, que Fernández viene agitando. Ellos ya empezaron a desactivar los pedidos de bonos de fin de año con vistas a las futuras negociaciones, sobre las cuales tampoco hay precisiones excepto que se dice que podrían traducirse en el Congreso.

Sobre el Fondo, el presidente electo advirtió el jueves (8/11) que Argentina no puede «pagar la deuda en las condiciones que está«, y adelantó una vez más que deberá afrontar «negociación difícil» con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en una entrevista con Rafael Correa para RT. (Ver la misma en el número pasado del Boletín ICIMISS)

De todas maneras, Alberto dijo confiar en que podrá «negociar» porque está la voluntad de «pagar«, pero no dijo nada más sobre cómo ocurrirá todo eso.

Otra prueba de la falta de definiciones de Fernández en cuanto a su manejo económico provino de la reunión que mantuvo días atrás con Roberto Lavagna (?).

Se cuenta que el propio Fernández admitió ante el excandidato presidencial de Consenso Federal que no sabía quién sería su ministro de Economía cuando Lavagna se lo preguntó ante la propuesta del presidente electo de proponerle presidir el Consejo Económico y Social que tendría como objetivo lograr un acuerdo de precios y salarios para combatir a la inflación.

La incertidumbre estaría generando que algunos fondos de inversión muy preocupados por los papeles argentinos que poseen estarían por acercarle a Fernández sus ideas de renegociación.

·        ACTO CON ALBERTO FERNANDEZ EN CGT – Puertas adentro de la CGT: El Fondo compensador de las obras sociales

La clave no es el ministerio de Trabajo, sino la Superintendencia de Servicios de Salud, manejado históricamente por José Luis Lingeri, quien estuvo hoy en el evento en la CGT. Las obras sociales, la deuda millonaria, el manejo del Fondo Solidario de Redistribución (FSR) y el plan sanitario de Alberto Fernández en general, será, al fin y al cabo, el que determine la relación de la central obrera con el futuro Gobierno. Y del cual dependerá también «el acuerdo económico y social».

 

El evento estaba previsto para las 11:00 de hoy para que Alberto Fernández brinde su primer discurso como presidente electo en la CGT en el histórico edificio ubicado en la calle Azopardo al 800, en la Ciudad de Buenos Aires.

Los principales dirigentes gremiales intentarían a la vez dar una muestra de la «unidad sindical» solicitada por el referente del Frente de Todos durante la campaña electoral, y después de haberse alzado con el triunfo en las urnas.

La idea era que buena parte del espectro político del justicialismo también diera el presente. Así por caso Axel Kicillof y Verónica Magario, la fórmula que desbancó a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, llegaron para ocupar un lugar destacado.

En efecto, el arribo del gobernador electo a la sede de la CGT tuvo su particularidad o «una señal», como quiera entenderse: Luego del ingreso de Alberto, quien llegó en camioneta, entraron caminando justo por detrás Kicillof y Sergio Palazzo. En efecto, estaba previsto que ambos salgan juntos en auto desde la sede de La Bancaria alrededor de las 10 de la mañana. ¿Por qué decidieron ingresar a pie? ¿Hubo intención de mostrarse? O más bien, ¿de mostrar al «candidato de la CGT»? ¿Fue una señal de Kicillof?

Fue Héctor Daer (Sanidad), uno de los dos secretarios generales de la central obrera, amigo y referente de Fernández en el mundo gremial, quien los invitó de manera personal.

Hubo invitaciones también para medio centenar de dirigentes vinculados al peronismo. Desde los jefes del justicia nacional y de la provincia de Buenos Aires, José Luis Gioja, y Fernando Gray, respectivamente, a gobernadores afines, como el tucumano José Luis Manzur, e intendentes como Alejandro Granados, de Ezeiza, Gustavo Menéndez, de Merlo, entre otros.

El gastronómico Luis Barrionuevo, y titular de la CGT Azul y Blanca, ya anticipó que comiencen el encuentro sin él, porque no le daría el gusto a Fernández de escucharlo de cerca y aparecer en la foto junto al presidente electo. Al menos por el momento. Barrionuevo apoyó política y económicamente al candidato presidencial Roberto Lavagna, el ex ministro de Economía que quedó tercero en las pasadas elecciones generales del 27 de octubre.

No estarán los gremios enrolados en la CTA y ATE, ya que no forman parte del Confederal de la CGT. Aunque Baradel, el titular de SUTEBA, el gremio docente bonaerense, aseguró que tanto él como Hugo Yasky, ven con muy buenos ojos que Fernández se reúna con el plenario de secretarios generales de la central obrera más importante de la Argentina, como también lo hizo al estar presente durante el encuentro que Yasky organizó en el microestadio de Lanús cuando solicitó que la CTA regrese a la CGT después de 27 años de alejamiento.

El acto de hoy es una muestra de poder. La mayor parte del movimiento obrero recibiendo en su sede al presidente electo después de su gira por México, desmintiendo lo que ciertos maliciosos medios de comunicación han intentado instalar.

La intención sería impulsar un acuerdo económico y social para los primeros seis meses de su gobierno. Además de confirmar que el próximo gobierno se recostará sobre la dirigencia gremial para conducir el primer semestre del año, en el que se deberá recomponer el salario, establecer un acuerdo de precios e intentar estabilizar el dólar.

En este sentido, se espera que Fernández plantee la necesidad de lograr una «tregua» hasta que se reactive la economía. La foto entre el exjefe de Gabinete y los sindicalistas no será menor: la Conferencia General del Trabajo de la República Argentina recibirá a un presidente electo tras 11 años.

Ello, puertas afuera. Puertas adentro, los dirigentes sindicales esperan otro acuerdo también: el del manejo del Fondo Solidario de Redistribución (FSR) y el programa de los planes fuera del listado básico.

En la era K, Moyano los tuvo y le daba poder. Y Alberto conoció ese acuerdo claramente. En 2005, una nota de Carlos Pagni, en ‘Ámbito Financiero’ se destaca el acuerdo entre el difunto expresidente y el camionero, lo mostró claramente.

Luego, por una medida del Gobierno de Cristina Fernández, y frente al enojo de la CGT, quedó bajo la órbita de la flamante funcionaria de la Superintendencia de Salud. La exmandataria le transfirió a esta superintendencia el manejo de estos fondos de las obras sociales sindicales.

La medida dispuso la transferencia de la Administración de Programas Especiales, dispone que la APE deje de ser un ente descentralizado con régimen de autarquía administrativa, económica y financiera para pasar a depender de la gerencia general de la superintendencia.

El decreto fue publicado luego de que el titular de la CGT, Hugo Moyano, amenazara con realizar una medida de fuerza a nivel nacional si el Gobierno no respondía a los reclamos de la entidad, entre los que se encontraba la deuda con las obras sociales.

Desde la CGT, entonces, lo interpretaron como una profundización de la pelea del Gobierno con Moyano, sobre todo porque la designada al frente de la entidad desde entonces era Beatriz Liliana Korenfeld, muy cercana a Cristina.

En 2018, el Gobierno de Macri analizó un plan para modificar el esquema de distribución de los millonarios fondos a las obras sociales.

El proyecto apuntaba al cambio en el modo en que se reparten unos $ 2.300 millones mensuales a las obras sociales, en un plan para generar mayor control, equitatividad y transparencia a las transferencias y al destino de los fondos a estas dependencias, acción a cargo de la Superintendencia de Servicios de Salud.

Con ese proyecto el gremio de Moyano dejaría de ser uno de los gremios más beneficiados en el reparto de fondos.

En el programa trabajaron técnicos del Gobierno y también de algunos de los sindicatos más poderosos de la CGT. El plan apuntaba a la creación de un organismo, la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria, que se encargaría de determinar cuándo una obra social debe recibir fondos para afrontar tratamientos de alta complejidad. Justamente uno de los objetivos del proyecto es combatir las irregularidades en el destino de los fondos, como la inscripción de  «pacientes truchos» para recibir plata por costosos medicamentos que no se compran.

Esa medida se sumaría a muchas otras que Macri ya dispuso en relación con las obras sociales, como la reducción del Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA), para compensar asimetrías entre las dependencias y la obligación de los jefes de estas asociaciones de presentar sus declaraciones juradas. Además de la baja de obras sociales con pocos afiliados y problemas económicos, en una fuerte reorganización del rubro.

Cuando faltaba menos de una semana para la victoria de Alberto, el sitio Gestión Sindical publicaba los siguientes párrafos, con una conclusión que lo anticipaba de alguna manera, el encuentro de hoy:

«En el Frente de Todos prometieron medidas, incluyendo la creación de la agencia que Macri no pudo aprobar en el Congreso«. (…) Se lanzó Obras Sociales Unidades (OSU), un espacio donde unas 30 entidades sindicales buscan «coordinar sus esfuerzos en defensa del sistema solidario«.

«Según su documento fundacional, el objetivo de la OSU es «articular las políticas e intereses comunes de sus integrantes; estudiar y difundir la relación costo beneficio de las prestaciones sanitarias; analizar el impacto económico y social de las tecnologías sanitarias; promover la valoración clínica, ética y económica de la tecnología sanitaria y sus prioridades de utilización; producir y difundir informes, recomendaciones y protocolos de utilización de los nuevos procedimientos sanitarios; y contribuir a reducción de la litigiosidad por la cobertura de tratamientos y procedimientos sanitarios».

Además, la flamante organización se encargará de peticionar ante la autoridad y ser órgano de consulta de ésta respecto de la inclusión y eficacia de las prácticas cubiertas por la seguridad social.

«El sistema está desde hace tiempo al borde del colapso», sostuvo una fuente ante la consulta de Gestión Sindical. La formación de este espacio busca «poner las necesidades del sector en la agenda del próximo gobierno, desde el día cero», agregó la misma fuente. Los 3 mil millones comprometidos por el gobierno no alcanzan para sanear la situación, en un marco de aumento constante de insumos (el sector farmacéutico tiene una dolarización casi total de su cadena de pagos).

«Si cierran la ‘canilla’, el sistema explota», remarcó la fuente consultada. Las obras sociales sindicales atienden junto a las entidades provinciales (como el IOMA de Buenos Aires) y el PAMI al 60 por ciento de la población argentina. El resto se divide en el sistema público (un 30 por ciento que va variando según la situación del país) y la medicina privada (un 10 por ciento promedio).

El sector se financia con el aporte del 3 por ciento de los trabajadores activos o un 5 por ciento que paga el empleador, y con programas especiales que comparte con el Estado. La atención la determina el llamado PMO (Programa Médico Obligatorio), que genera un paquete de prestaciones para todas las entidades. Uno de los problemas es que el PMO se agranda –a partir de ley o de resoluciones –pero los recursos son los mismos. Otro punto de discordia son los fallos judiciales, que obligan a cubrir tratamientos o estudios de alto costo, y que desfinancian a las entidades.

Sobre este último punto, en el Frente de Todos trabajan para aprobar cambios en la forma de aprobar las prestaciones. Los equipos técnicos de salud que comanda Ginés González García confirman que una de las propuestas es tratar la llamada Agencia Nacional de Tecnologías de la Salud (AGNET), cuyo proyecto presentó el actual gobierno en 2016, como parte de una movida sanitaria y de seguridad social, que no pudo completarse.

El proyecto de ley fue girado el año pasado al Senado como parte de las leyes de la reforma laboral, pero nunca se trató, pese a que tenía el visto bueno de la dirigencia sindical, que cree que esta iniciativa servirá para frenar los amparos judiciales y el impacto de la incorporación de coberturas sin evidencia científica en la salud financiera del sector. «La vamos a tratar, pero con cambios», le anticipó a Gestión Sindical un integrante de estas mesas técnicas, que trabajan en el plan sanitario de Alberto Fernández.

Uno de los cambios posibles es incorporar otros sectores a la formación de la entidad. «Hasta ahora la ley prevé que los financiadores sean los que decidan en la futura agencia, tenemos que contraponer ese peso con la presencia de asociaciones de pacientes o sociedades científicas», afirmó.

«Será un eje central de la discusión con el futuro gobierno, y marcará la relación que tengan», concluyó el sitio.

·        REUNIÓN CLAVE – Alberto Fernández en la CGT: Guiño a la central obrera, demostración de fuerza y halagos a CFK

El Presidente electo Alberto Fernández se reunió con la cúpula de la CGT, en la sede de la central obrera, y aseguró que «el movimiento obrero organizado es parte del Gobierno que se va a instalar en la Argentina el 10 de diciembre». También destacó que «el secreto de este triunfo no es otro que la unidad. El esfuerzo de Sergio (Massa), de todos los gobernadores y particularmente de Cristina (…) con Cristina no alcanzaba y sin Cristina no se podía. Ella es la esencia del triunfo», aseguró.

El Presidente electo Alberto Fernández se presentó este viernes (08/11) en la sede de la CGT, donde se reunió con la cúpula de la central obrera, y destacó la función que cumplió Cristina Fernández de Kirchner en el diseño de la estrategia electoral que permitió unir al peronismo y ganar las elecciones:

“Este día es posible porque nos unimos. El secreto de este triunfo no es otro que la unidad. El esfuerzo de Sergio (Massa), de todos los gobernadores y particularmente de Cristina. Yo sé que no fue un esfuerzo, fue un enorme gesto de Cristina que yo siempre destaco, porque con Cristina no alcanzaba y sin Cristina no se podía. Ella es la esencia del triunfo», aseguró.

Además, remarcó la necesidad de que haya «un pacto social» en el país y subrayó que «el movimiento obrero organizado va a ser parte del Gobierno que viene».

«En este lugar Perón llamó a un pacto social, en tiempos en que la Argentina estaba en crisis y necesitaba del acuerdo de todos los argentinos. El mandato de Perón está más presente que nunca: para un argentino no hay nada mejor que otro argentino», sostuvo el presidente electo.

En su discurso en el Salón Felipe Vallese, Fernández -sentado entre los dos secretarios generales de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña- subrayó: «El movimiento obrero organizado es parte del Gobierno que se va a instalar en la Argentina el 10 de diciembre. No es un acuerdo político, nunca lo hemos hablado. Es la convicción que siempre tuvimos: que al país lo arreglamos entre todos, trabajando juntos y los que trabajan son la piedra angular de esta sociedad».

El encuentro contó con la presencia de prácticamente todos los dirigentes sindicales, incluso de aquellos sectores que se habían alejado en los últimos años como Hugo Moyano.

Cabe destacar que este encuentro, tal como se informó, es una doble demostración de poder. Por un lado, servirá para la exposición del ganador del Frente de Todos, y por otro,  imprimirá la foto de una aparente cohesión sindical de varios grupos internos que mantienen fuertes tensiones y pujas de poder.

También hubo tiempo para las críticas al gobierno de Mauricio Macri: «nos han dejado muy lastimados. Por más que escriban informes, todos sabemos cómo se degradó la economía argentina. Y también el trabajo, la educación… Para poder salir de semejante estado de degradación hace falta que estemos todos juntos«, dijo el futuro jefe de Estado, quien propuso que el edificio de la CGT se convierta en un «centro de capacitación tecnológica para los que trabajan».

De la reunión también participaron Sergio Massa, Axel Kicillof, Wado De Pedro, Santiago Cafiero, José Luis Gioja y Gustavo Béliz, quienes son el equipo designado para tratar la transición de la quer tanto dudan los medios de comunicación. Además estuvieron los gobernadores peronistas y los intendentes del Conurbano, claves en la victoria electoral de Alberto.

Los primeros en hablar fueron los cosecretarios generales de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña, quienes saludaron a Fernández de forma breve con palabras de bienvenida. En la misma línea que el futuro presidente, resaltaron la importancia de la «unidad del movimiento obrero».

Daer le envió también un mensaje a la CTA: «Han decidido que en algún momento van a volver a esta casa. Y les decimos que vamos a transitar la unidad en el marco institucional de esta casa, que cobija y tiene que cobijar a todas las organizaciones sindicales». Y cerró: «Nos sentimos parte del 11 de agosto y del 27 de octubre. No somos terceras personas, somos parte del gobierno que viene».

El electo Presidente se explayó sobre diversos temas;  ver documento con el discurso completo del Dr. Alberto Fernández en la CGT.

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Buenos Aires, 8 de noviembre de 2019

 

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