HISTORIA DE LA TRAGEDIA DE BOLIVIA

La histórica «medialuna» secesionista: El conflicto que subyace en Bolivia

Tanto Jeannine Áñez como Luis Fernando Camacho provienen de la «medialuna» secesionista, la región oriental de Bolivia que históricamente tiene pretensiones separatistas y alberga a las más racial y xenófoba clase “blanca”. Santa Cruz versus La Paz es un conflicto sin resolver que subyace a la crisis política que hoy atraviesa el país. En 2008 el país ya había vivido una crisis política profunda que puso en riesgo la integridad territorial del país.

Algunos de los conflictos que emergen en medio de esta crisis boliviana son tan viejos como la colonización de América por parte de España. Una y otra vez en el continente resurgen viejos dilemas indentitarios. ¿Quiénes somos? ¿En qué creemos? ¿Qué nos une? ¿Qué tenemos en común? 

Bolivia, oficialmente el Estado Plurinacional de Bolivia, es un país en el que coexisten varias naciones indígenas, cuyos orígenes son anteriores a la llegada de la colonización española. Las 3 principales son la quechua, la aymará (ambas pertenecían al antiguo Kollasuyo, perteneciente al imperio incaico) y la guaraní. Los guaraníes, destaca Wikipedia, eran llamados despectivamente «chiriguanos» por los Incas. Estos, durante el incanato de Huayna Cápac, levantaron fortalezas para detener su avance.

De acuerdo a la Constitución de 2009, Bolivia reconoce 36 lenguas oficiales y la justicia indígena con sus propios procedimientos y costumbres, al mismo nivel que la justicia común. Durante sus 13 años de presidencia, Evo Morales aprobó leyes como la «ley antirracismo contra toda forma de discriminación», por lo que «ha habido una apropiación muy fuerte de sectores indígenas y campesinos del proceso encabezado por Evo Morales», explicó la politóloga María Tereas Zegada a Telefé Noticias.

Esto es importante para entender algunas de las frases que salieron en los últimos días de boca de la autoproclamada presidente de Bolivia, Jeannine Áñez, y del presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien tuvo un rol importante en la reciente salida/renuncia exigida o simplemente “golpe de Estado” llevado a cabo en contra de Evo.

En Bolivia, conviven 2 narrativas: una dice que hubo un golpe de Estado que obligó a Evo Morales a renunciar, y otra que dice que un movimiento ciudadano restableció la democracia. Cada uno de estos relatos, explicó Diego Aitor San José de El Diario, tiene sus símbolos muy claros (unos blancos de la medialuna separatista y la otra mestiza del altiplano).

«Gracias a Dios, la Biblia vuelve al Palacio», dijo la autoproclamada presidenta.

«Nunca más volverá la Pachamana. Bolivia es Cristo», fue uno de los mensajes de Camacho en los últimos días, en una actitud xenófoba y racista.

«Qué año nuevo aymara ni lucero de alba!! satánicos, a Dios nadie lo reemplaza!!», fue un tuit viejo de Áñez, que muestra cabalmente a esta vperiodista beniana devenida en presidente golpista.

«La wiphala (N de la R: bandera utilizada por algunas etnias de la cordillera de los Andes) se respeta, carajo», dijeron del otro lado cuando algunos opositores y algunos de los policías que se habían amotinado contra Evo, las estaban quemando.

La wiphala fue señalada como un símbolo propio del Estado en 2009. El candidato opositor más votado en las elecciones del 20/10, Carlos Mesa, pidió a quienes quemaron banderas de wiphalas que pidieran perdón. La policía parece haberse dado cuenta de su error e intentó limpiar su imagen izando banderas wiphala.

«Bolivia es un país en el que convive la creencia católica con prácticas indigenistas que integran muchos elementos de la Iglesia», explicó el politólogo boliviano Ludwig Valverde, a El Diario. El mensaje cristiano es especialmente fuerte en la zona de Oriente, donde la oposición siempre ha tenido más fuerza, explica El Diario.

Tanto Camacho como Áñez son de esa zona a la que se llama «medialuna» y está compuesta por los departamentos de Santa Cruz, Pando y Beni, que históricamente tiene pretensiones separatistas (y en el 2008, de hecho, intentó la secesión). Algunos también incluyen a los departamentos de Tarija y de Chuquisaca dentro de la medialuna.

«Existe un viejo enfrentamiento entre la ‘Media Luna’ boliviana (las áreas bajas y llanas de la mitad oriental del país, ricas en gas y petróleo, llamadas así por su forma en el mapa) con el altiplano andino: Santa Cruz versus La Paz», explicó el diario El Día. Las pretensiones soberanistas de la región oriental subyacen a la crisis política que vive Bolivia hoy.

En 2001, nació el Movimiento Nación Camba, explica el diario, dirigido por un cuerpo colegiado de personalidades regionales. Esta «nación», que representa más del 30% de la población, se asienta sobre un territorio que representa más del 70% del país y está constituida por quienes se identifican con la cultura mestiza proveniente del cruzamiento de hispanos y guaraníes.

El sentimiento regionalista es alimentado por las élites/castas del lugar.

“Proclamamos la necesidad de convertir a Santa Cruz en una Región Autónoma, dotada de gobierno propio y amparado por un estatuto especial de autonomía que sea la expresión del Poder Cruceño, como reconocimiento formal y legal de nuestra Nación-Estado. Los recursos naturales cruceños son propiedad inalienable de la nación Camba”, dice su manifiesto.

El movimiento independentista dice diferenciarse del país andino, “encerrado en sus montañas, una especie de Tibet Sudamericano constituido mayoritariamente por las etnias aymará-queschua, atrasado y miserable, donde prevalece la cultura del conflicto, comunalista, pre-republicana, iliberal, sindicalista, conservadora, y cuyo centro burocrático (La Paz) practica un execrable centralismo colonial de Estado que explota a sus ‘colonias internas’, se apropia de nuestros excedentes económicos y nos impone la cultura del subdesarrollo, su cultura”.

Durante los primeros años de presidencia de Morales, explica la BBC, le tocó vivir levantamientos de corte secesionista de la medialuna. en 2008, 4 departamentos bolivianos (Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija) llevaron a cabo un referéndum autonómico considerado ilegal por Morales y la Corte Nacional Electoral, pero apoyado por la Organización de Estados Americanos (OEA), en otra de las históricas traiciones a la propia comunidad latinoamericana.

La confrontación tuvo como protagonistas visibles, por un lado al gobierno de Morales y su partido el MAS, y por el otro, a los prefectos departamentales opositores de los estados de la Media Luna. Se ha definido también como una confrontación étnica entre indígenas del occidente y del oriente boliviano, explica Wikipedia, que corría el riesgo de derivar en una guerra civil y en un proceso de disgregación territorial.

Finalmente, en 2009, logró ser aprobada la nueva Carta Magna y los años siguientes Morales gozó de mayor estabilidad política. Ahora, 10 años después, tras la renuncia de Morales presionado por las Fuerzas Armadas del país, el panorama vuelve a ser incierto.

La vieja y tradicional guerra interna de Bolivia se emparenta con la historia misma de esta plurinación que deviene del viejo Altiplano o Alto Perú de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y la medialuna secesionista que le  apoyó al Mariscal Sucre un Venezolano traidor (según declaraciones del propio Simón Bolívar quien le exigió duramente que abandonara las tierras de las Provincias Unidas del Río de la Plata, para no malquistarse con San Martín y las Primeras Juntas de Gobierno rioplatenses que acababan por reconocer a la Gran Colombia bolivariana – Ecuador, Colombia y Venezuela-).

¡Este y no otro es el drama aún hoy existente en nuestra amada tierra de Bolivia, vieja y tradicional parte de “nuestro Alto Perú” hoy perdido definitivamente!

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Buenos Aires, 15 de noviembre de 2019

 

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