“A 60 AÑOS DEL TRATADO DE WASHINGTON: EL FUTURO DE LA ANTÁRTIDA” SEMINARIO INTERNACIONAL PUBLICADO EN EVENTOS BOLETIN ICIMISS

Los días 12 y 13 de noviembre se llevó a cabo el seminario internacional “A 60 años del Tratado de Washington: el futuro de la Antártida”. El objeto de este fue constituirse en un primer paso para el fomento de la discusión y el debate necesarios sobre el futuro de la Antártida en el marco del Tratado Antártico. Al cumplirse 60 años de la firma del Tratado Antártico, los desafíos futuros como el cambio climático, la falta de reservorios de agua dulce, el turismo antártico, la investigación científica y los latentes reclamos soberanos presentan un escenario de incertidumbre para la comunidad internacional.

El evento, organizado por la Fundación Embajada Abierta (EA) junto a la Fundación Konrad Adenauer (KAS) y la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), contó con la participación de funcionarios y expertos de Argentina, Alemania, Brasil, China y Reino Unido. En la conferencia pública los distintos invitados internacionales en la temática expusieron la visión de las instituciones y Estados que representan.

Durante la primera jornada, celebrada en la sede de posgrados de la UADE en Buenos Aires, se expuso y debatió sobre “El futuro de la Antártida desde una perspectiva global” y sobre “El futuro de la Antártida desde una perspectiva latinoamericana”.

El tratado se firmó en 1959 en la ciudad de Washington y se ratificó en 1961 por los 12 países intervinientes de las misiones del Año Geofísico. Argentina había determinado su soberanía sobre un sector de la Antártida, status que hizo conocer internacionalmente antes de la firma del Tratado, al igual que otros 6 países (Australia, Francia, Chile, Reino Unido, Noruega y Nueva Zelanda). Hoy tiene 54 Estados parte en total. La importancia del tratado reside en que comprende un conjunto de principios y objetivos a partir de los cuales se edificó un sistema jurídico y político para administrar la cooperación internacional y la investigación científica en la región.

En la apertura del workshop el martes, Jorge Argüello, presidente de la Fundación Embajada Abierta, explicó que el objetivo de la iniciativa fue dar el primer paso de una serie orientada a la discusión sobre el futuro del Tratado Antártico. “Es mucha la discusión que vendrá en los próximos años sobre la Antártida, así que elegimos el camino del diálogo, para nutrir la masa crítica que necesitará esa discusión”, dijo Argüello.

La gobernadora de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Rosana Bertone, destacó la presencia ininterrumpida de nuestro país en la Antártida desde 1904 y el valor de los pioneros argentinos “invisibilizados frente a epopeyas de marinos de otras naciones”. La gobernadora destacó que el Tratado de Washington fue una bisagra para la paz y la estabilidad internacional. Asimismo, elogió a los diplomáticos argentinos que “estuvieron allí a la altura, para conseguir un marco jurídico internacional que preserva nuestros derechos, pero a la vez al continente para los fines de la ciencia, la investigación y la paz”.

Por su parte, Olaf Jacob (KAS) explicó que debatir sobre el Tratado Antártico “no implica cambiarlo, sino proyectar hacia el futuro qué podría pasar considerando que nos encontramos ante un continente con grandes recursos naturales, con el 70 por ciento del agua dulce del planeta”.

En su intervención, Mathias Albert, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Bielefeld (Alemania), expuso que, si bien “nadie hoy seriamente intenta alterar el tratado, ni envía a la Antártida tropas o población, y ni siquiera lo contempla, no quiere decir que esté todo bien: hay que pensar en el sistema del tratado antártico como un sistema más amplio de la política mundial”.

Albert propuso considerar, como ejercicio académico, la posibilidad de que la Antártida sea un día parte de territorios de distintos estados soberanos, pero con el derecho de uso común bajo determinadas restricciones para el resto.

A su turno, el profesor de relaciones internacionales Hannes Hansen-Magnusson, de la Universidad de Cardiff (Reino Unido de Gran Bretaña) destacó que el Tratado Antártico “fue un gran éxito” y “puso a la Antártida fuera del alcance de los juegos de soberanía, una perspectiva que sigue siendo relevante en el discurso de la actualidad y da forma a las políticas para el continente blanco”.

Por su parte, el funcionario de la cancillería china Gou Haibo, subrayó enfáticamente el compromiso del gobierno de Beijing con la vigencia del tratado y destacó que gracias a él y a su espíritu pacífico “la Antártida es de las pocas áreas en el mundo que nunca sufrió un conflicto militar y necesita hoy la máxima atención por su relación con los impactos del cambio climático”.

“Es de sumo interés ampliar el debate sobre lo que va a ocurrir en los próximos 60 años, y enfrentarlo de manera inclusiva. El gobierno chino está abierto a estudiar distintas propuestas para poder diseñar una hoja de ruta para el futuro”, enfatizó Gou.

Respecto de la cooperación en la Antártida, Gou opinó que América Latina será crucial “Argentina tiene una historia más antigua y nosotros empezamos recién en los 80. Hay mucho para aprender y hacer acuerdos logísticos y unirnos a programas científicos”, sostuvo.

Por la tarde, la experta Monique Sochaczewski Goldfeld (Centro Brasileño para las Relaciones Internacionales, Brasil), recordó la evolución del interés de Brasil por la Antártida, hasta llegar a los 2000, cuando se abrió un debate sobre la estrategia de defensa que culminó en una política nacional que por primera vez incluyó al continente blanco en sus prioridades.

La experta brasileña informó que en el año 2012 un incendio destruyó el 70 por ciento de la única base brasileña en el continente blanco, pero desde 2016, junto a empresas chinas, se encuentra en reconstrucción y se prevé su apertura para febrero de 2020 con 17 laboratorios y alojamiento para 64 personas.

“Las elites brasileñas están interesadas en la Antártida, que ya se asume como de interés geopolítico para Brasil y de valor para su seguridad nacional, pero falta todavía un debate público sobre el futuro del Tratado entre nosotros, también por una falta de mayor interés sobre cuestiones internacionales”, resumió la experta.

Esta primera jornada del evento fue cerrada por el ex director nacional del antártico Mariano Memolli, quien hizo una breve y didáctica reseña histórica, científica y política de la Antártida, y resumió los planteos principales para el futuro que hizo el Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR), que reúne a científicos de todo el mundo y a los Estados involucrados.

En ese sentido, enumeró la necesidad de más tecnología, más logística para trabajar allí todo el año, más infraestructura para más gente, más cooperación internacional y recursos humanos, además de energía para sensores remotos y financiamiento.

Los propios científicos, explicó Memolli, han planteado a sus países cómo afectarán las presiones externas y los cambios de configuraciones geopolíticas del poder al manejo político y a las ciencias antárticas, y cómo se mantendrá el uso de la Antártida con fines pacíficos y científicos, como eventuales obstáculos para acceder a un cambio.

Las palabras de cierre de esta primera jornada estuvieron en cabeza de Olaf Jacob quien destacó la importancia de este primer encuentro en lo que consideró “un debate fundamental” que se debe dar, y continuar, entre los distintos sectores con intereses en la Antártida.

  • SEMINARIO DÍA II

El día miércoles, a sala llena, se llevó a cabo en el Salón Auditorio de la UADE la segunda jornada del seminario con la exposición pública de las conclusiones alcanzadas el día anterior

En este orden de ideas, la gobernadora Bertone consideró que “hay que tener miradas más reflexivas sobre el turismo antártico sabiendo que es un territorio para cuidar, ya que si bien nuestro país lleva más de 115 años de presencia ininterrumpida en el sector y muchos argentinos quieren visitarla, somos ciudadanos globales y todos tenemos que pensar la Antártida”.

Por otra parte, alentó a los jóvenes estudiantes que asistieron al panel, algunos de ellos fueguinos, a pensar en la posibilidad de convertirse en investigadores porque “el futuro de la Antártida necesita científicos”.

Por su parte, Jorge Argüello explicó que las actividades académicas de estos dos días sobre el futuro del Tratado Antártico tenían como propuesta darle visibilidad a un pacto “amenazado, bajo presión y que debe ser revisado”.

La Argentina, dijo Argüello, “tiene muchos intereses en el proceso antártico, pero no aparece entre los intereses estratégicos del país, un problema que será considerado en los próximos eventos sobre el futuro de la Antártida que organizará Embajada Abierta con la Fundación Konrad Adenauer (KAS) y la UADE”.

A continuación, expusieron sus conclusiones los expertos invitados comenzando con la palabra del funcionario diplomático chino, Gou Haibo, quien considero como un desafío importante para la Antártida la falta de capacidad del continente para enfrentar el creciente interés en el continente, no sólo por el turismo sino también por la prospección biológica en busca de recursos y, a partir de ellos, de la creación de patentes.

“Tenemos que pensar en el futuro del sistema antártico. Una lección de los últimos años es que el sistema nacido del Tratado ha sido eficiente al enfrentar los diversos desafíos y puede encarar los nuevos. Hay que sostenerlo y seguir respetando su espíritu de cooperación y paz, con el congelamiento de las reclamaciones territoriales y la ausencia de actividades militares”, evaluó Gou.

A su turno, el profesor Hannes Hansen-Magnusson se mostró menos preocupado por la posibilidad de la próxima exploración y explotación de petróleo y gas en la Antártida, ya que dijo que llegado el momento las tecnologías en desarrollo darán respuestas a la demanda de energías limpias y el calentamiento global hará inviable la posibilidad de buscar combustibles fósiles debajo del hielo antártico.

En cambio, e inspirado en una cultura del Ártico que asumen los países nórdicos, Magnusson exhortó a recrear una identidad antártica, a forjarla desde lo que llamó una “geopoética” de la Antártida que se instale emocionalmente en el discurso público y permita a los países, que con el Tratado dejaron atrás “los juegos de soberanía y las tensiones normales de la política internacional”, buscar soluciones a los desafíos que plantea el continente helado.

La experta Monique Sochaczewski, reconoció que si bien en la última década las elites de Brasil tomaron real conciencia sobre la cuestión antártica fue en 2012, en la primera planificación de defensa plasmada en tres documentos, donde se incorporó a la Antártida entre las áreas de interés estratégico para el país, junto con el Atlántico Sur y sus costas.

“El desafío de Brasil es interesar más a sus ciudadanos en el debate público sobre la Antártida, así como en todas las cuestiones internacionales. Las elites tienen que tener claro qué quieren ahí. Pronto habrá una base brasileña nueva y será una buena ocasión, porque nuestra presencia por ahora es militar. Más allá de los territorios, como la Antártida, el mundo debe debatir sobre qué hacer con el espacio, los océanos y los polos”, concluyó.

Luego, el Dr. Mariano Memolli planteó una serie de preguntas que debería hacerse todo el mundo sobre el futuro de la Antártida y que procurarán responder los siguientes eventos sobre el Tratado. Específicamente, para Argentina, invitó a reflexionar sobre qué debe hacer Argentina en sus 13 bases, cuál será el rol de las fuerzas armadas, la posibilidad de un turismo nacional adaptado al continente, si es necesaria una mayor integración regional para favorecer la cuestión antártica, cómo se financian las campañas y cómo explicar adecuadamente al país qué significa el Sector Antártico Argentino.

El alto nivel y la pluralidad de voces del seminario internacional llevado a cabo refleja la voluntad decidida de un conjunto de actores locales e internacionales por jerarquizar las cuestiones relativas a la Antártida y el Tratado Antártico, con la mirada puesta hacia el futuro.

 

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