TAMBIÉN INVOLUCRÓ A PENCE Y POMPEO; MAS PROBLEMAS PARA TRUMP – 2020 MUY COMPLICADO

El embajador de la UE dijo que él mismo presionó a Ucrania por ordenes de Trump. Derrota republicana en Luisiana (estado republicano): Mal augurio para Trump

Trump está en problemas, y muy graves. Ya van cuatro días de audiencias públicas y televisadas con respecto a su participación en un acuerdo de intercambio de favores con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky. Mientras que los gobernadores aliados del presidente comienzan a perder en sus respectivos estados, peligra la reelección de la Casa Blanca, sobre todo luego de este miércoles 20/11 cuando el embajador de Estados Unidos en la Unión Europea, Gordon Sondland, aseguró en su audiencia que él presionó a Ucrania por ordenes de Trump y su mano derecha y abogado, Rudy Giuliani. Trump estuvo 3 veces en Luisiana en los últimos meses para brindar apoyo al candidato republicano a la gobernación y ligó su victoria a un triunfo suyo. Es así que su derrota es sin dudas también una derrota suya en un momento sumamente delicado, cuando atraviesa una investigación de impeachment a pedido de los demócratas. Su supervivencia política depende del apoyo de los senadores republicanos; su futuro está en manos de que ellos, valga la redundancia, no le suelten la mano. Pero si los republicanos notan una opinión pública muy en favor del impeachment, podrían considerar hacerlo para salvarse ellos mismos.

Ese miércoles 20/11, durante la cuarta audiencia pública en el Capitolio, fue el turno de Gordon Sondland, el embajador de los Estados Unidos en la Unión Europea, quien semanas atrás se presentó como el primer arrepentido del caso Ucraniagate, donde se lo acusa al presidente norteamericano, Donald Trump, de haber buscado un aliado en Volodymyr Zelenski, el presidente de Ucrania. Con el fin de investigar a su competidor demócrata, Joe Biden, de cara a las elecciones presidenciales de 2020, y de esa forma claro lograr direccionar interferir, una vez más, en un proceso electoral.

“Sé que los miembros de este comité con frecuencia han enmarcado estos problemas complicados en la forma de una simple pregunta: ¿Hubo un ‘quid pro quo?'”, dijo Sondland en un testimonio jurado. “Con respecto a la llamada solicitada de la Casa Blanca y la reunión de la Casa Blanca, la respuesta es sí”, concluyó el diplomático en su declaración ante los miembros presentes en el Capitolio. Si bien el mismo ya había hablado de la existencia de un “favor por favor”, de asistencia de seguridad a cambio de investigaciones para argumentar que el presidente no había usado el poder de su oficina para beneficio político personal, está vez lo hizo público.

Recordemos que Sondland es uno de los testigos mas importantes en la causa que tiene como protagonista a Trump y su equipo, no solamente porque fue una parte activa en la injerencia, teniendo en cuenta que fue el quien presionó a Ucrania a que investigue a los Biden, sino porque también fue él quien semanas atrás decidió cambiar su primer testimonio y dar las primeras declaraciones sobre los dichos que amplió este miércoles.

En la transcripción de su declaración, dada a conocer por los demócratas de la Cámara de Representantes, el mismo aseguró que “cientos de millones de dólares en ayuda militar serían “probablemente” retenidos a menos que el gobierno del país anunciara investigaciones sobre los rivales políticos del presidente Donald Trump”. Pero este miércoles no solo amplió esos dichos, sino que también involucró a dos nuevos personajes: el Secretario de Estado, Mike Pompeo, y el vicepresidente, Mike Pence. 

Durante su declaración, Sondland aseguró que todos los funcionarios, incluido él mismo, “seguían deseos del presidente”, las cuales eran expresadas por su abogado, Rudy Giuliani. “Todos estaban involucrados”, explicó sumando a la lista también al jefe de gabinete interino, Mick Mulvaney. Esto es un claro reflejo que el soborno o “quid pro quo”, no era tan secreto como algunos funcionarios declararon en defensa del presidente, ya que lo sabía toda la administración Trump.

Minutos después de los dichos de Sondland, desde la Casa Blanca dieron a conocer su opinión. Es así que aseguraron que la declaración “dejó en claro que el presidente Trump nunca discutió un quid pro quo”. “Nunca dijo nada sobre escuchar eso del presidente”, explicaron los puntos de la conversación publicados por la casa de gobierno. Quien también se defendió fue Mike Pence, quien a través de su jefe de gabinete aseguró que la conversación de la que habla Sondlando “nunca existió”.

Ahora volviendo a Sondland, tengamos en cuenta que el mismo fue un donante de la campaña Trump en 2016 que fue designado a la Unión Europea e hizo su parte desde allí, a quien los medios norteamericanos y hasta el mismo presidente Trump considera, o consideraba un socio. Es así que tiene una relación de años con el Partido Republicano, algo no muy bueno en estos momentos, sobre todo porque son representantes republicanos también los que interrogan en las audiencias. A Sondland le tocó enfrentarse a Devin Nunes, el legislador republicano por el estado de California.

El mismo es el principal republicano en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, y durante sus 15 minutos de interrogatorio, lo único que hizo fue defender a la administración repitiendo las mismas frases que mencionaron todos los funcionarios durante los últimos meses: “la administración Trump estaba justificada en la búsqueda de investigaciones en Ucrania debido al supuesto papel de la nación en trabajar en su contra en 2016”, resume The Washington Post. Luego de las declaraciones de Sondland, el republicano fue tomado por las cámaras de CNN haciendo caras de desilusión.

Por su parte el presidente Trump, quien se demoró más de una hora de lo esperado al salir de la Casa Blanca camino a Texas, paró a hablar con los periodistas pero lo único que volvió a repetir es que no conoce a Sondland.

·        2020 MUY COMPLICADO – Derrota republicana en Luisiana (estado republicano): Mal augurio para Trump

Trump estuvo 3 veces en Luisiana en los últimos meses para brindar apoyo al candidato republicano a la gobernación y ligó su victoria a un triunfo suyo. Es así que su derrota es sin dudas también una derrota suya en un momento sumamente delicado, cuando atraviesa una investigación de impeachment a pedido de los demócratas. Su supervivencia política depende del apoyo de los senadores republicanos; su futuro está en manos de que ellos, valga la redundancia, no le suelten la mano. Pero si los republicanos notan una opinión pública muy en favor del impeachment, podrían considerar hacerlo para salvarse ellos mismos.

El gobernador de Luisiana, el demócrata John Bel Edwards, sorprendió al ser reelecto el sábado 16/11, para encarar un segundo mandato en un estado tradicionalmente republicano, ubicado en el corazón del sur conservador de Estados Unidos. Su contrincante, Eddie Rispone, es un empresario cercano al presidente Donald Trump, por lo que su derrota es vista como un golpe al mandatario, quien enfrenta una investigación de impeachment en el Senado.

Trump estuvo 3 veces en Luisiana en los últimos meses para brindar apoyo al candidato republicano, pero no logró el cometido. El jueves había equiparado una victoria de Risopne con un triunfo propio. En 2016, recordemos, Trump había ganado por casi 20 puntos porcentuales en Luisiana.

Es importante destacar que el ganador es un demócrata favorable a la posesión de armas y contrario al aborto, lo que explica un poco se victoria en una zona tan conservadora.

Edwards se impuso sobre Rispone por apenas 1,4 puntos porcentuales. Es el tercer resultado adverso para Trump y los republicanos en los últimos meses, cuando falta 1 año para las presidenciales de 2020. Primero fue la derrota en la gobernación de Kentucky, donde el gobernador republicano Matt Bevin no obtuvo la reelección, perdió frente al demócrata Andy Beshear. Después el congreso estatal de Virginia, donde los demócratas obtuvieron control total de ambas cámaras, y ahora fue el turno de Luisiana. Es cierto que los republicanos lograron un triunfo en la gobernación de Misisipi; sin embargo, la sumatoria de resultados adversos es especialmente nociva para el presidente por el delicado momento que atraviesa.

Está siendo sometido a impeachment, acusado por los demócratas de haber presionado a Ucrania para que investigue a sus rivales políticos. Trump depende del apoyo de los senadores republicanos para evitar ser destituido, y el gran riesgo para él es que estos le suelten la mano para evitar caer, si la opinión pública comienza a volcarse en favor de su impeachment.

¡Trump se está autodestruyendo con sus permanentes desvaríos; y los demócratas lo acechan junto al pueblo Republicano que no entiende a donde quiere ir!

 

Por Arq. José Marcelino García Rozado

Washington, Corresponsal, 20 de noviembre de 2019

 

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