PENSAMIENTO – EL HOMBRE TEORICO – EL EJERCICIO DEL PODER

Liberales y marxistas desarrollaron tres herramientas poderosas que nos amoldaron a una cosmovisión o visión de mundo que ellos quieren: la HISTORIA, la ANTROPOLOGÍA y la SOCIOLOGÍA.

Estas tres herramientas han construido un HOMBRE teórico. Un tipo de hombre, de persona, de ser humano, egoísta e individualista, que ellos necesitan para su construcción de MERCADO y su sostenimiento. Lo que ha permitido que cierta estructura mental se repita de generación en generación llevando a una misma conducta, a una misma forma de sostener una realidad fundada desde esa forma de pensar que se repite de padres a hijos.

Nos hicieron creer que somos todos iguales, que todos tenemos las mismas oportunidades…no fue así para nosotros, para nuestros pueblos hispanoamericanos. Nunca nos permitieron ser iguales a ellos, a tener las mismas oportunidades que tuvieron ellos para industrializarse. Nunca nos permitieron hacerlo. Tenemos los ejemplos del Paraguay con Gaspar Francia y Solano López, el México de Cárdenas, el intento de Gaitán en Colombia, el de Busch y Toro en Bolivia, el intento industrializador de Brasil y la Argentina.

Nos hicieron creer que las relaciones económicas entre países soberanos se deben guiar por el MERCADO, donde los ofertantes (productores, vendedores) y demandantes (consumidores o compradores) de un determinado tipo de bien o de servicio, entran en estrecha relación comercial a fin de realizar abundantes transacciones comerciales. Y que por medio de la libre empresa, de la libre competencia y del libre comercio permitiría la prosperidad y riqueza de las naciones. Y una mano invisible regularía los precios.

Estos espejitos de colores solo funcionan entre países hegemónicos, con gran poderío militar. No así en nuestras Patrias. Europa nos impone que producir y qué consumir. Ellos nos crean las necesidades que tenemos para vendérnosla. Nos brindan créditos para comprar y luego nos dan más créditos para pagar los intereses de las deudas vencidas…

Hoy seguimos siendo países subdesarrollados, con una enorme falta de fe, de creer en nuestras propias fuerzas y capacidades. Ello se da por cómo nos vemos a nosotros mismos. Deberíamos tener nuestro propio espejo y no uno Europeo como nos impusieron. Construir nuestro propio concepto filosófico de PERSONA HUMANA, de familia, de comunidad, de Sindicato, de organización política, de gobierno, de Estado, de mercado…para ello tendremos que desarrollar nuestra propia corriente antropológica, histórica y sociológica.

La educación debe tener como designio la grandeza de nuestras Patrias y la dignificación de su pueblo, permitiendo que el hombre se desarrolle en plenitud en una comunidad organizada que también se va desarrollando. En una comunidad que tome lo mejor del mundo de la cultura, del mundo de las ideas y del mundo de los sentidos, y que agregue a ello todo lo que nos es propio, autóctono, para desarrollar un profundo nacionalismo cultural. Tal será la única forma de preservar nuestra identidad y nuestra auto-identificación, en este mundo que va acortando distancias y diferencias.

Para ello necesitamos de una antropología hispanoamericana. Una corriente histórica hispanoamericana. Una corriente sociológica hispanoamericana.

Y el Justicialismo tiene mucho para aportar en este sentido.

  • EL EJERCICIO DEL PODER

El ejercicio del poder es otro desafío para los partidos políticos. Un partido del S.XXI está llamado a crear condiciones de cooperación y trabajo asociado, lejos de las formas anquilosadas de conducción centralista.

Pero la actualización sólo será cosmética si no se pone el acento en cuestiones de fondo: proponer, debatir y ejecutar políticas que expresen las demandas de desarrollo político, económico y social y que encarnen los valores aceptados como propios por una comunidad.

En definitiva, teniendo en cuenta la relación de dependencia de nuestras patrias con los países hegemónicos, el nivel de transculturación que han generado estos países en nuestros pueblos, en la consolidación de la Neocolonialidad o neo-reparto de nuestros territorios, se hace imperioso que empecemos a trabajar organizada y estratégicamente en una agenda entre los distintos sectores de la comunidad civil de nuestro criollocontinente. No desde los niveles gubernamentales, por lo menos en una primera etapa, sino desde los distintos movimientos sociales, a lo que el Justicialismo llamó Organizaciones Libres del Pueblo, elaborando propuestas como:

  1. OBSERVATORIO POLÍTICO INTERDISCIPLINARIO PARA LA UNIDAD HISPANOCONTINENTAL, será una institución multilateral y pluralista, con la misión de observar y buscar la unidad de concepción en nuestro continente, entre dirigentes políticos, sociales y sindicales que luzcan en su trayectoria la estrella polar de la decencia, pero que también entiendan que hay un solo camino para tran¬sitar en conjunto, la unidad en la acción.
  2. OBSERVATORIO SINDICAL HISPANOAMERICANO, con el objeto de estudiar y observar los problemas comunes a nuestras Centrales Obreras y elaborar un proyecto para crear una Central Obrera Unificada, en base a la concurrencia de intereses generales del sector representado.
  3. OBSERVATORIO PENAL HISPANOAMERICANO, donde se unifiquen criterios y prácticas jurídicas, para la persecución y sanción de delitos como el contrabando, el comercio ilegal, la trata de personas y el narcotráfico.
  4. OBSERVATORIO ALIMENTARIO INFANTO-JUVENIL, donde se desarrollen e instrumenten adecuadas políticas alimentarias, en la franja de 0 a 6 años. Considerando al alimento como factor elemental para el normal desarrollo psicofísico y por ende de promoción social.
  5. OBSERVATORIO ECOSISTÉMICO HISPANOAMERICANO, se instrumentarán herramientas legales, jurídicas y prácticas, tendientes a diseñar, establecer y coordinar políticas y acciones conjuntas, en los campos de la investigación, prevención, protección y defensa de nuestro medio ambiente continental.
  6. OBSERVATORIO PARA UN SISTEMA DE JUBILACIÓN ÚNICO, que permita el estudio y puesta en funcionamiento de un sistema jubilatorio único, teniendo en cuenta la situación de los trabajadores que han estado en un país y luego en otro, y que hubieran efectuado los aportes de ley, como el haber cumplido la edad exigida en todo el criollocontinente, con la posibilidad de poder elegir el país donde jubilarse.
  7. CONSEJO CULTURAL INDOHISPANOLUSOAMERICANO, donde se trabaje en la creación de una corriente de interpretación propia, nuestra, desde la óptica sociológica, antropológica e historiográfica y sus posibles connotaciones en el devenir de los pueblos. También tendrán la misión de programar el necesario intercambio cultural, entre las distintas regiones del continente, y el armado de la currícula escolar del criollocontinente.
  8. CONSEJO CRIOLLOCONTINENTAL PARA EL DESARROLLO TECNOLÓGICO, INDUSTRIAL Y PRODUCTIVO, contamos con todos los recursos naturales necesarios, el conocimiento técnico profesional de nuestros maestros o profesores y la habilidad e inteligencia de nuestros trabajadores, para iniciar un sostenido y fructífero proceso de desarrollo tecnológico, industrial y productivo autónomo y de punta. Estamos en condiciones de establecer que nos resta saber, para llegar adonde nos propusiéramos llegar.
  9. CONSEJO DE INTEGRACIÓN Y PROTECCIÓN A LOS NIÑOS EN SITUACIÓN DE RIESGO, son muchos los niños reclutados por las bandas para-militares y la guerrilla como el narcotráfico, estos chicos merecen una oportunidad, por lo que debemos trabajar en conjunto para que puedan insertarse en sus comunidades o en otras de nuestro continente, implementando una adecuada política de salud, salvaguarda y promoción.
  10. CONSEJO MILITAR CONTINENTAL, se trabajará sobre el concepto de Defensa geoestratégica, en procura de diseñar, coordinar y ejecutar, las necesarias herramientas jurídicas y legales, para crear las Fuerzas Armadas Conjuntas criollocontinental, con la misión de resguardar y proteger la Soberanía e Independencia Política y Económica de todos. La afrenta o agresión a cualquier país del continente, será considerada una afrenta o agresión al conjunto.
  11. FORO FILOSÓFICO DEL CRIOLLISMO, para el desarrollo de un pensamiento filosófico, que no solamente vea al hombre como materia y espíritu, sino en su raíz con la tierra.
  12. FORO PARA LA UNIDAD CRIOLLOCONTINENTAL con exclusión de ideologismos liberales y marxistas, construida desde nuestro pasado cultural e histórico, que se conformará con pensadores que propugnan y alimentan con sus aportes, el campo ideológico estratégico de nuestra TERCERA POSICIÓN.

Debemos recuperar la iniciativa que tuvimos hace siete décadas como pioneros de una nueva mentalidad criollocontinental. Con tal propósito tenemos que transformar nuestro estado de conciencia en acción deliberada. “La historia es un incesante volver a empezar”, decía Tucídides.

Construir, a partir de hoy mismo, un gran espacio geopolítico continentalista, consensuado y equilibrado. No solamente un mercado común o un régimen de acuerdos arancelarios. No se trata de una tarea a realizar entre gobiernos. Mientras la integración esté limitada a la acción institucional, nada ocurrirá que sea trascendente y definitivo. Como tarea estatal, ya es bastante que un párrafo de la declaración de Cuzco -que funda en 2004 la unión de naciones suramericanas- diga: “La convicción de que el acceso a mejores niveles de vida de sus pueblos y la promoción del desarrollo económico, no puede reducirse sólo a políticas de crecimiento sostenido de la economía, sino a comprender también estrategias que, junto con una conciencia ambiental responsable y el reconocimiento de asimetrías en el desarrollo de sus países, aseguren una más justa y equitativa distribución del ingreso, el acceso a la educación, la cohesión y la inclusión social, así como la preservación del medio ambiente y la promoción del desarrollo sostenible. En este contexto, el desarrollo de las regiones interiores del espacio suramericano contribuirá a profundizar el proyecto comunitario, así como a mejorar la calidad de vida de estas zonas que se encuentran entre las de menor desarrollo relativo”.

Pero nunca será suficiente con la exclusiva acción de los gobiernos y sus estados; además hay que convertir a la integración en una ola colectiva, comprometiendo a las comunidades, a las ciudades, a los pueblos y a los jóvenes. Ya lo reclamaba Perón hace más de sesenta años. Poco podrán hacer los gobiernos y los estados mientras no se suelden los lazos culturales y espirituales entre los pueblos. Por el contrario, en la medida en que los pueblos se comprometan con la unidad criollocontinental, el proceso institucional se acelerará de inmediato en forma geométrica.

Los dirigentes del mañana hoy están estudiando en los colegios y las universidades. Hay que aprovechar la edad en que la personalidad se forma y se definen las vocaciones. Hay que aprovechar la edad de los amores, que es también la edad del heroísmo y de los sacrificios. Así se construyó realmente la unidad europea, entrelazando amoríos juveniles, mucho más que en los despachos comunitarios de Bruselas.

Un accesible campamento anual estudiantil de la región, con la organización de actividades deportivas, culturales, políticas, musicales, solidarias, académicas, religiosas, etcétera, haría más por la unión continental que cien reuniones cumbre de presidentes y mil protocolos firmados entre cancillerías. El proceso de integración de los gobiernos avanza en forma inexorable y continua, pero lo que le puede dar mayor impulso, y sobre todo sentido, amplitud y contenido, es la acción de los pueblos. Para eso se requieren cuadros políticos y sociales, una nueva generación de predicadores que asuma la conducción del destino del Continentalismo.

¿No formamos parte, acaso, de una misma nación mutilada, con veinte provincias a la deriva, erigidas en estados más o menos soberanos? El subdesarrollimo no posee un carácter puramente económico o productivo. Reviste un sentido intensamente histórico. Es el fruto de la fragmentación. Existe una cuestión nacional sin resolver. El criollocontinente no está dividido porque es subdesarrollada, sino que es subdesarrollado porque está dividido. La nación hispanocriolla, creada en realidad por el imperio español, se convirtió en un archipiélago político, en una polvareda confusa de islas múltiples, como bien nos refiere el escritor argentino Alejandro Pandra.

Somos un gran pueblo, con las mismas raíces hispanistas, la misma religión y raíz lingüística, un mismo pasado histórico, los mismos hábitos y costumbres, los mismos gustos en comidas y en vestimentas, las mismas pasiones por el deporte, por nuestros escritores, por nuestra música y músicos, los mismos sueños, el mismo amor e ideales…y enfrentamos a los mismos enemigos. ¿Qué nos impide construir un destino en común?

Prof. Luis E. Gotte

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