EL SILENCIO AYUDA A MADURAR Y A NO PRONUNCIAR COMPROMISOS INCUMPLIBLES

Los casos de la profundización del cepo cambiario y de la importancia del Presupuesto fueron claros ejemplos de la falta de la prudencia en las palabras de los altos funcionarios

archivo: el presidente de Argentina, Alberto Fernández, saluda al ministro de Economía, Martín Guzmán, antes de la presentación del resultado del canje de deuda soberana en la Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina. 31 ago, 2020. Juan Mabromata/Pool via REUTERS

Uno imagina a los científicos como personas de palabras pocas y juicios certeros. Más allá de aciertos o errores, este gobierno, ya se sabe, no hace mérito de ser uno de científicos; y no por carencia de estudios o saberes, que los resultados finales lo dirán, sino por la facilidad con la que omiten el silencio que nunca siembra tempestades.
La mayor parte de los economistas, de las más diversas ideologías, creían inevitable y conveniente la suspensión de las ventas del dólar ahorro. Es decir que el BCRA deje de vender un solo dólar que no sea para importar bienes o servicios o cancelar obligaciones registradas. Frente a ello los funcionarios salieron a hablar. No aplicaron el “arte de callar”:

  • El domingo 13 de septiembre Martín Guzmán, dijo “Cerrar más el cepo sería una medida para aguantar y no vinimos a aguantar la economía”.
  • El lunes siguiente quien dijo “Vamos a continuar tratando de defender este cepo, así como está”, fue Cecilia Todesca.
  • A las pocas horas y el BCRA y el Presidente de la Nación, contradiciendo la opinión de sus economistas, acometieron un desbarajuste administrativo, con el propósito de contener la sangría de reservas, a base de anticipo de impuestos y cruces necesarios con la Anses.
  • No es todo. Particularmente el ministro Guzmán, que se está hablando sobre los laureles obtenidos con la exitosísima renegociación de la deuda, antes de comenzar su exposición en Diputados del Presupuesto 2021, y con micrófono abierto dijo -dirigiéndose para tranquilizarlo al presidente de la Cámara mientras esperaban el comienzo de la reunión pública demorada – “Yo también puedo empezar a sarasear hasta que esté la presentación”. Fuerte.
    Guzmán -y es inevitable que lo diga porque está escrito y es una síntesis de lo que su gestión procura- espera crecer 5,5% en 2021, una inflación de 29% y un déficit de 4,5% para el año. No hace mucho imaginaba una tasa de crecimiento para 2021 y hasta 2030 de 1,7% anual. ¿Era necesario contradecirse tan fuerte? ¿Cuándo empezó la contradicción?
    Pero las palabras no se contienen, particularmente cuando no hay hechos que se puedan explicar, comentar, sostener. Lo único que no distrae es el silencio.
    Las palabras no se contienen, particularmente cuando no hay hechos que se puedan explicar, comentar, sostener. Lo único que no distrae es el silencio
    Y en una entrevista en Infobae Guzmán dijo: “La brecha cambiaria es un problema para el funcionamiento de la economía y nos ocupa. Buscamos primero estabilizar la brecha para luego reducirla. Pero no con un shock, no con devaluación. Había distintas alternativas, una fue la que se tomó. Otra era un mecanismo de mercado más formal: un desdoblamiento cambiario”. Los argentinos somos duchos en saber que esas alternativas no se menean: la soga en casa del ahorcado.

“La brecha cambiaria es un problema para el funcionamiento de la economía y nos ocupa. Buscamos primero estabilizar la brecha para luego reducirla», dijo el ministro en una entrevista con Infobae (Nicolás Stulberg)

En ese terreno suman las palabras del Presidente en Radio 10 :»No hay nada sobre un corralito. A mí no me gusta el cepo, pero hay que entender que es algo que yo no puse, que lo heredamos». No es fácil, pero, Señor Presidente, se puede renunciar a la herencia. Pero lo cierto es que lo mantiene y lo profundiza, creo que de manera insuficiente y poco seria. Otra vez, las alternativas cambiarias no se menean.
Para cambiar el horizonte se necesita de un liderazgo y de una visión capaz de concitar consensos y en función de ellos la confianza en que, explicitando un rumbo, ese camino es posible de ser transitado. Suena quimérico. Sobre todo, en un escenario dominado por un termómetro de mercurio sin cápsula que lo contenga que es “la política del oficialismo”.
Para cambiar el horizonte se necesita de un liderazgo y de una visión capaz de concitar consensos y en función de ellos la confianza en que, explicitando un rumbo, ese camino es posible de ser transitado. Suena quimérico
La defensiva es la peor fórmula para enfrentar la magnitud de la decadencia. Es cierto que esa actitud no es nueva en la Argentina y hay que tener una férrea voluntad y un claro liderazgo para escapar a ella. Hacer política es conversar porque es reconocer al otro y con el otro, dar vueltas a una idea, a un argumento, a un problema, a una solución. Porque la política es el arte de pensar lo común. Y ante la pulsión del monólogo, al que someten muchos de los que hacen política, lo mejor es recomendar el silencio.
El autor fue subsecretario de Economía del ministro José Ber Gelbard y uno de los que redactó ese plan, además de escritor, autor del libro “Economía y política en el tercer gobierno de Perón”, y profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA


Carlos Leyba

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