Efemérides

FUNDACIÓN DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

Hasta 1936, todos cuantos escribieron aun de refilón sobre Mariano Moreno habrían considerado incompleta su historia de no repetir en ella la afirmación de que “fundó” la Biblioteca Nacional.  Este suceso era presentado como una hazaña hercúlea, y ningún historiador hubiera osado omitirlo, por ser el único hecho concreto en la retahíla de afirmaciones grandilocuentes que contribuyó a difundir y acreditar el error.

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CORNELIO SAAVEDRA

Cornelio Judas Tadeo de Saavedra vio la luz el 15 de Setiembre de 1759 en la Villa Imperial de Potosí, en lo que hoy son los Andes bolivianos. Su familia era de vieja raigambre americana y su hogar rezumaba prestigio y tradición. Pero las difíciles condiciones climáticas de aquella región impulsaron a la familia Saavedra a regresar a Buenos Aires, de donde era oriundo el padre. Entonces Cornelio cursó estudios en el Real Colegio de San Carlos, distinguiéndose por su inclinación a la filosofía.


FLORENTINO AMEGHINO

Según unos autores nació en Luján (Prov. de Buenos Aires), el 18 de setiembre de 1854, y otros han pretendido demostrar que era oriundo de Moneglia, Prov. de Génova. Italia, donde dicen que nació el 19 de setiembre de 1853, hijo mayor de un humilde matrimonio genovés en trance de expatriación. De sangre itálica fue hijo de Antonio Ameghino y María Dina Armanino. Radicados en Luján, Florentino cursó sus estudios primarios en la Escuela Municipal de Mercedes desde 1862 a 1867; luego ingresó a la Escuela Normal de Preceptores, en Buenos Aires, donde permaneció solamente un año, pues el gobierno hubo de cerrarla; por tal motivo, obtuvo el título de subpreceptor.


JUAN MANUEL ORTIZ DE ROZAS

Nació en Buenos Aires, el 15 de setiembre de 1839. Fueron sus padres Juan Bautista Ortiz de Rozas, hijo de Juan Manuel de Rosas, y Mercedes Fuentes. Acompañó a su abuelo en el exilio después de Caseros, cuando contaba doce años de edad, y permaneció hasta su juventud en Southampton, regresando luego al país para entrar a desempeñarse como empleado en algunas casas mercantiles inglesas.


JOSÉ MARÍA TORRES

Nació en Málaga (España), el 19 de abril de 1823. Hizo los primeros estudios en una escuela del pueblo con tanto éxito que obtuvo una beca para continuarlos en la capital. En 1840, ingresó en la Escuela Normal Central de Madrid, fundada por Pablo Montesino de quien fue discípulo aventajado y compañero de Joaquín Avendaño y Mariano Calderera que honraron la cultura española.


ANGEL MONASTERIO

Nació en Santo Domingo de la Calzada, provincia de Logroño, España, el 28 de febrero de 1777,  siendo sus padres Pedro Vicente Monasterio, natural de Huemes, Obispado de Santander, y Casilda Ibáñez, de la precitada ciudad de Santo Domingo.  Bajo la dirección de su padre comenzó sus estudios de escultura y buscando más amplios horizontes para sus inclinaciones artísticas, se trasladó a Madrid, incorporándose a la Real Academia de San Fernando, distinguiéndose bien pronto en los concursos generales de 1796 en que obtuvo el premio de segunda clase, en 1799 el segundo de la primera, y en 1802 el primero de la primera.  En 1803 fue designado Académico de Mérito y en 1808 se trasladó a Cádiz, haciéndose cargo de la cátedra de dibujo en la Academia de Guardias Marinas; viniendo al Río de la Plata en 1810, destinado por la Junta Central de Sevilla para la administración de correos de la villa de Potosí.


PAULINO RODRÍGUEZ MARQUINA

Nació en la villa de Allariz, Orense (España), el 16 de setiembre de 1859, siendo sus padres Camilo Rodríguez de Arias y Rita Marquina Macarena. Cursó sus estudios primarios en su pueblo natal, y a los diez años en un certamen escolar obtuvo una medalla de oro. Pasó a las Escuelas Pías del Convento de Celanova, regido por los padres escolapios donde estudió matemáticas, geografía, historia, francés y latín. Recibió, además, una esmerada formación en diversas disciplinas, de parte de su tío carnal el sacerdote benedictino Paulino Rodríguez Arias, capellán del Monasterio de Santa Clara en Allariz.


TOMÁS ONÉSIMO CANAVERY

Nació en Buenos Aires el 14 de febrero de 1839, cursando en esta ciudad sus estudios primarios, para continuarlos en el Seminario de San Lorenzo, donde se ordenó. Fueron sus padres Tomás Canavery y Macedonia Castilla, porteños.


JOSÉ MARÍA BULNES YANQUETRUZ

Nació en la provincia de Buenos Aires, en 1831, hijo del cacique Cheuqueta.  A los seis años de edad, fue tomado prisionero por los pehuenches del norte, y seguramente vendido llegó a Chillán para formar parte de la servidumbre de algún potentado local (¿General Manuel Bulnes?) que se preocupó de darle instrucción.  Aprendió a leer y escribir de manera rudimentaria y conoció las costumbres del pueblo.


JOAQUÍN MARÍA RAMIRO

Nació en Buenos Aires en 1800, siendo sus padres el Dr. Francisco de Paula Ramiro y Basilia Eduviges Larrachea Campos.  El 9 de enero de 1818 inició su carrera militar como soldado en el Batallón 1º de Cazadores de los Andes, asistiendo en tal carácter  a la sorpresa de Cancha Rayada y a la batalla de Maipú (lo que fue corroborado por un informe del teniente general Juan E. Pedernera). 



REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE RÍO GRANDE

La provincia de San Pedro de Río Grande –conocida como Río Grande del Sur– había sido una preocupación constante de las autoridades brasileñas desde que en 1815 se deslizara, a través de las no bien delimitadas fronteras, la prédica artiguista sobre independencia, gobiernos populares y federación de Pueblos Libres.  Los ríograndenses, sobre todo los habitantes de la campaña, tenían mucho de común con los pobladores rurales de las Provincias Unidas del Plata: eran “gaúchos”, tan de a caballo como los gauchos de las cuchillas orientales o de la pampa occidental; vestían bombachas (como los uruguayos y entrerrianos), en vez del chiripá de los porteños, pero usaban el lazo con igual destreza, bebían mate y expresaban en un portugués de acento sudista, giros de lenguaje curiosamente semejantes. 


REVOLUCIÓN DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1852

Luego del rechazo del Acuerdo de San Nicolás, hacia el mes de junio de 1852 Urquiza ya estaba harto de sus aliados de tres meses antes.  Pese a toda la amargura y los sinsabores que le causaban los porteños, es preciso suponer que la realización de actos tan abiertamente impolíticos como los que lo llevaron a posesionarse del gobierno de Buenos Aires, tenían algún serio motivo.  El motivo existía, en efecto, y era la tentativa, por parte de Buenos Aires de recobrar la dirección de la política nacional perdida después de Caseros.


BLANDENGUES Y LOS PUEBLOS FRONTERIZOS

Se iniciaba el año 1751 con renovadas depredaciones de la indiada.  Ante la inacción de las autoridades para contener los desmanes, el teniente coronel del Cuerpo de Dragones Juan Francisco Basurco, pidió al Cabildo que formara una compañía de milicianos a sueldo para destinarla a la vigilancia de las fronteras.  El municipio estudió la propuesta y con acuerdo del Gobernador, resolvió crear dos escuadrones de cincuenta hombres cada uno. 


MARÍA JOSEFA EZCURRA

Nació en Buenos Aires, el 26 de noviembre de 1785. Era hija de Juan Ignacio de Ezcurra y Ayerra, español, y de Teodora de Arguibel y López, de Osornio, porteña. Recibió esmerada educación al lado de sus padres.


MÁXIMO MARCELO TORCUATO DE ALVEAR

(Máximo Marcelo Torcuato de Alvear; Buenos Aires, 1868 – id., 1942) Político argentino, presidente de la República entre 1922 y 1928. Nieto del general Carlos María de Alvear, director supremo de las Provincias Unidas, e hijo de Torcuato de Alvear, quien realizó grandes obras y mejoras edilicias en la ciudad desde su cargo de intendente de Buenos Aires, desde su adolescencia tuvo vocación política y fue uno de los primeros adeptos de la renovación del sistema político, en la línea proyectada por Leandro N. Alem.


LUIS BELTRÁN

Nació en las proximidades de la ciudad de Mendoza, el 7 de setiembre de 1784, siendo sus padres, Luis Bertrand, francés de origen, que poseía un almacén en las inmediaciones de la plaza mayor de aquella capital; y Manuela Bustos. El niño fue bautizado en la iglesia de Mendoza, de 3 días de edad, el 10 de setiembre de 1784, con los nombres de José Luis Marcelo, y por un error de escritura fue asentado como hijo de “D. Luis Betrán”, a lo que se debe que su apellido quedase alterado para el porvenir. Fue apadrinado en óleos, por Simón Videla y María Josefa Reyes.


JOSÉ VICTORIANO VICTORICA

Nacido en Buenos Aires el 5 de setiembre de 1836; casi alcanzó a festejar un siglo de existencia llevado con un vigor y una lozanía, física, espiritual y mental, jamás vista.  Causaba profunda emoción escuchar de sus labios centenarios, el relato de la multitud de hechos que había presenciado y los que oyó referir a actores que hacía más de 80 años habían desaparecido.


JULES CHARLES THAYS

Nació el 20 de agosto de 1849 en París, siendo bautizado como Jules Charles Thays. Sus padres fueron el tipógrafo belga Simon Joseph Thays y Ernestin Paris, nacida en Versailles. Fue alumno y luego discípulo del afamado paisajista Edouard Francois André (1840-1911), en cuyo estudio trabajó durante años y bajo cuyas directivas atendió obras para diversos proyectos europeos.


FRANCISCO DE EREZCANO

Nació en Buenos Aires en 1794.  Muy joven se incorporó al servicio de las armas en calidad de soldado voluntario del Regimiento de Patricios, el 10 de mayo de 1809.  Producido el movimiento emancipador, el 1º de noviembre de 1811 era dado de alta como soldado en la Guardia Cívica, cuerpo del cual fue nombrado subteniente de bandera el 26 de enero de 1813. 


EUGENIO NECOCHEA

Nació en Buenos Aires el 6 de setiembre de 1794, siendo sus padres Francisco Casimiro Necochea, rico comerciante natural de la villa de Urzainqui en el valle del Roncal, partido de Aviz, provincia de Navarra; y María Mercedes Saraza y Tirado (hermana del teniente coronel Saturnino y del sargento mayor Mariano Sarassa), porteña.


SANTIAGO MARÍA FIGUEREDO

Descendiente de un hogar humilde y cristiano, nació en Montevideo, el 8 de setiembre de 1781.  Era hijo de Santiago Figueredo y de Ana María Grueso.  Cursó los estudios elementales en el Colegio de San Francisco de su ciudad natal, y luego pasó a Buenos Aires como alumno del Real Colegio de San Carlos, donde adquirió una sólida cultura intelectual.  Fue alumno de filosofía de 1795 a 1797, del doctor Diego Estanislao Zavaleta.   Asistió desde 1798 a 1800, a los cursos de teología escolástica y canónica, y tuvo como profesores a los doctores Carlos J. Montero y Matías Camacho.


APARICIO SARAVIA

Nació el 16 de agosto de 1856 en el departamento de Cerro Largo, Uruguay, siendo el cuarto hijo de trece, que tuvieron Francisco Saraiva y Propicia Da Rosa.  Aunque Saraiva era su apellido, en Uruguay era conocido como Saravia.  Fue criado y educado principalmente en el campo; aunque también realizó estudios superiores.


CARLOS MOREL

Nació en Buenos Aires, el 8 de febrero de 1813, siendo sus padres José María Morel y Pérez, gallego, y Juliana Miró (1). Hizo el estudio de las primeras letras en la ciudad natal, y luego cursó la enseñanza del dibujo en la Universidad de Buenos Aires desde el año 1827 a 1830, según consta en los libros de exámenes de aquella institución. El primer año, fue discípulo del pintor sueco José Guth, y los siguientes del italiano Pablo Caccianiga. En el último año, obtuvo la calificación de sobresaliente, dejando definitivamente la Universidad a fines de 1830, a los 17 años de edad.


GREGORIO PAZ

Nació en Tucumán en el año 1797, siendo sus padres, el Dr. Juan Bautista Paz, personaje tucumano que prestó grandes servicios a su provincia, en la que llegó a ejercer el cargo de gobernador delegado, en dos oportunidades; y Plácida Mariño Castro.  Fue hermano del doctor y coronel Marcos Paz.


FRANCISCO CRESPO

Guerrero de la Independencia sudamericana.  Nació en Buenos Aires, el 11 de abril de 1791.  Inició su carrera militar el 4 de julio de 1808, como cadete en el Batallón de Andaluces, cuerpo en el cual fue promovido a subteniente de Granaderos del mismo batallón.  El 26 de febrero de 1810 es teniente 2º del Batallón Nº 5, grado en el que lo sorprende el movimiento emancipador del 25 de mayo.  Fue de los primeros en incorporarse al primer ejército patriota, al mando del coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, que llevaba como segundo al comandante Antonio González Balcarce.


CASIANO APARICIO

Nació en Buenos Aires en 1800, siendo su padres, el coronel José Javier Aparicio, y Encarnación Iriarte.  El 13 de junio de 1814 se incorporó como cadete al Regimiento Nº 3 “América”, asistiendo a los últimos días del sitio de la plaza de Montevideo, siendo uno de los que entraron en ésta, cuando capituló el general Vigodet el día 23 de aquel mes y año, por lo que recibió el escudo acordado por el Director Posadas.  Se halló en la corta campaña que emprendió el general Alvear, inmediatamente después de este acontecimiento para batir al caudillo oriental Fernando Otorgués, que se hallaba en connivencia con los primeros españoles, pretendiendo sublevarlos.


MARTÍN DOBRIZHOFFER

Nació en Friedberg, Alemania el 7 de septiembre de 1718.  Frisaba Dobrizhoffer en sus diez y ocho años, y había ya terminado los estudios humanísticos cuando ingresó en la Compañía de Jesús, en octubre de 1736.  En Trencin, Checoslovaquia, hizo el noviciado y, a continuación, volvió a hacer algunos estudios humanísticos.  En 1746 se hallaba en Viena, estudiando lógica o primer año de filosofía, y acabado el trienio en este estudio, fue destinado al Colegio de Linz, donde enseñó latín y griego, en los cursos inferiores. 


GERÓMNIMO DE AMILIVIA

Nació en Zarautz (Gipuzkoa), el 11de mayo de 1821. Fueron sus padres Ignacio Antonio de Amilibia y Josefa Ignacia de Astiazaran.


JUAN FERNANDO CZETZ

Nació en el pueblo de Gidofalva, Hungría, el 8 de junio de 1822, hijo de un oficial de húsares.  Después de cursar el Colegio Militar de primeras letras de Kezdy Wásárhely, ingresó a la Academia Militar de Viener-Neustadt, para incorporarse en 1842 al ejército austríaco, en calidad de teniente 1º.  Producida la revolución de 1848 contra el gobierno austríaco, Czetz se alistó en las filas patriotas que mandaba Kossouth, siendo uno de los más entusiastas colaboradores, en forma tal que en 1849 ocupaba el cargo de comandante general de Transilvania.


ADOLFO SALDÍAS

Nació en Buenos Aires el 6 de setiembre de 1849, en el seno de una tradicional familia de colonial arraigo, cuyo origen se remonta al pequeño pueblo del mismo nombre, ubicado en los Altos Pirineos, en Navarra.  Hijo primogénito del escribano Adolfo Saldías y de Carmen Castellote, fue bautizado el 28 de diciembre en la parroquia de San Ignacio.  Fue su abuelo paterno José Antonio de Saldías, nacido en El Olivar, Chile, el 7 de abril de 1791, descendiente de Pedro I, quien participó en la guerra de la Independencia y después del desastre de Rancagua, (setiembre de 1814) cruzó la cordillera con O´Higgins y otros oficiales.  Por la parte materna, fueron sus abuelos Francisco Castellote, aragonés, que combatió en las Invasiones Inglesas como oficial del regimiento de Arribeños y luego de Patricios de Buenos Aires; y Antonia Estefanía Palacios, que fue una de las damas porteñas que junto a sus esclavos ayudó a defender la ciudad de Buenos Aires, contra el invasor ingles.


BARTOLOMÉ CODERO

Nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1830.  Ingresó al servicio de la escuadra argentina cuando apenas contaba con once años de edad, el 11 de junio de 1841, a bordo el bergantín “General Belgrano”, con el grado de guardiamarina.  Desde el ingreso al servicio le cupo al joven Cordero batallar rudamente a las órdenes del insigne almirante Guillermo Brown recibiendo el bautismo de fuego el 3 de agosto de 1841, combatiendo frente a Montevideo contra la escuadrilla oriental que comandaba el norteamericano Juan Halsted Coe; el 9 de diciembre del mismo año en las barrancas de San Gregorio; el 21 de diciembre en la Isla de Flores.


ALCIDE D´ORBIGNY

Alcide Charles Victor Marie Dessalines D’Orbigny, nació en Coüeron, Loire Inferior (Francia), el 6 de setiembre de 1802. Era hijo del médico Charles Marie Dessalines D’Orbigny y de Marie Anne Pipat. Desde joven mostró notable inclinación por el estudio de las ciencias naturales, que se desarrolló por el apoyo que le prestó su padre y su hermano Charles a través de variadas excursiones. Hizo en La Rochelle sus estudios humanísticos, y los completó al lado de M. de Ferrusac, profesor del Museo de París, a quien le ofreció su colaboración en diversos trabajos.


HISTORIETA GAUCHESCA ARGENTINA

Se afirma que en 1939, fue don Enrique José Rapela quien introdujo, de forma masiva, el arte de la historieta gauchesca nacional, apostando por un personaje al que llamó Cirilo el Audaz, cuya tira inaugural salió publicada en el diario La Razón en aquel año. Pero aunque esto fuera cierto, no hay que olvidar que otro periódico, Crítica, daba espacio ya en octubre de 1928 a otra historieta –tal vez la primera del género que evoco- que se llamó Curucua-Curiguagüigua, primer denominativo del más afamado Patoruzú, obra genial de Dante Quinterno. (1) De lo expuesto, podemos concluir diciendo que han sido los matutinos los primeros en catapultar la historieta criollista, la cual, con el correr de las décadas, irá perfeccionando su difusión y temática.


FERROCARRILES ARGENTINOS

La historia de los ferrocarriles argentinos es, sin disputa, uno de los capítulos más vitales e importantes de la Historia Argentina.  Las ganancias ferroviarias, cuyas sumas, algunos años, han sido ligeramente inferiores a la de Renta General de la Nación, han corrido un tiempo a “raudales para doblegar a los pocos hombres y a las pocas entidades representativas que no estaban en su radio de acción” (1), influyendo en su poder omnímodo en la obra ejecutiva del Gobierno y declarando inconstitucional cualquier intento de fiscalización.



LA ARTILLERÍA DE FRANCISCO SOLANO LÓPEZ

Carlos Antonio López, presidente constitucional del Paraguay, mostró su preocupación por el ejército, a cuyo efecto dictó el 26 de agosto de 1845 un reglamento estableciendo las bases del servicio militar obligatorio, con la creación de la Guardia Nacional para cooperar con el Ejército de primera línea denominado hasta entonces Ejército de Línea y otros organismos militares auxiliares. Entre las distintas unidades organizadas, se constituyeron dos cuerpos de artillería, cada una compuesta de cuatro compañías con 60 hombres.


COMBATE DE PUNTA DEL MÉDANO

El general Carrera, una vez que hubo vencido y masacrado a la fuerza puntana en las Pulgas, tomó posesión de la ciudad de San Luis e hizo designar gobernador al estanciero sanluiseño José Gregorio Giménez cuya adhesión al caudillo invasor se debió indudablemente al temor que le inspiraba o a su afán de dilucidar desde el poder algunas rencillas internas y no porque lo guiase un sentimiento de admiración o amistad con el desparpajado caudillo.  Su conducta posterior autoriza este juicio con el que se atenúa en parte la responsabilidad en que él y otros cayeron, arrodillándose ante el intruso y despiadado vencedor de Ortiz y sus hombres.


LOS EXTRANJEROS EN EL RÍO DE LA PLATA

El conflicto de 1838-1840 –segunda intervención francesa en el Río de la Plata- se produjo con motivo de ciertos incidentes –Bacle, Lavie, Garrat, Despouy, etc.-, en los que sus representantes cuestionaron la legislación dictada durante la dominación española y después de 1810, acerca de los extranjeros residentes.  El jurista Juan de Solórzano Pereyra consideraba extranjeros en Indias a las personas que no fuesen naturales de los reinos de Castilla y León, no pudiendo, por tanto, gozar de privilegio de mercader. Esta prohibición se refiere especialmente a los portugueses (1), que fueron numerosísimos durante la época colonial, a punto de que durante el siglo XVII ascendían a la cuarta parte de la población de Buenos Aires.  Muchos de ellos, “cristianos nuevos” (judíos conversos), se habían adueñado del comercio de importación y exportación.  


PLAZA CONSTITUCIÓN

En el antiguo Buenos Aires, el hueco señalaba un punto de referencia, del mismo modo que lo indicaba la existencia de la noria o la figura del mirador, ya que éstos respondían al nombre del dueño o arrendatario del predio hortícola, o al de la familia que residía en el caserón.  De ahí que, como se decía “el hueco de Cabañas” o “de los Rodríguez”, también se nombraba “la quinta de la noria” de Martínez, o “la casa del mirador de Bosch”.  Y esta costumbre, rasgo característico del hombre del solar porteño, no se ha perdido del todo, ya que los viejos hijos de la ciudad de Buenos Aires continúan repitiendo, con la imagen de lo pasado o la estampa de lo todavía presente: “la esquina del palacio Miró” (el que se mantuvo hasta 1937 en Libertad y Viamonte); “la quinta de Lezica” (actual parque Rivadavia); así como “el mirador de Comastri” dentro de la manzana que conforman las calles Loyola, Aguirre, Bonpland y Fitz Roy.


PRIMEROS CEMENTERIOS DE FLORES

El primer cementerio de Flores fue inaugurado el 2 de setiembre de 1807, inhumándose en esa fecha al vecino Pedro Ximénez, español, natural de Murcia.  Hasta entonces, el párroco autorizaba los entierros en parroquias limítrofes, ya fueran Monserrat, la Piedad o la Recolección.  Este primitivo cementerio estaba situado al Este de la iglesia, edificada entonces sobre la actual Rivera Indarte casi al llegar a Ramón L. Falcón.  Enterratorio humilde, durante mucho tiempo sólo se inhumaron allí negros esclavos y alguno que otro vecino pobre.  Las familias de distinción que tenían casa en Buenos Aires y quinta en Flores no lo utilizaban, prefiriendo sepultar a sus deudos en iglesias tradicionales.


CARLOS ENRIQUE O´DONNELL

Nació en Jujuy el 3 de setiembre de 1857, hijo de Sabino O’Donnell Mansilla, que en aquella época desempeñaba las funciones de Ministro General de Gobierno de aquella Provincia; y de Josefa Pérez. Cursó dos años estudios elementales en una escuela de la ciudad de Santiago del Estero, que abandonó para seguir la carrera de las armas.


PEDRO LAGLEYZE

Nació en Buenos Aires, el 3 de setiembre de 1855, hijo de Pedro Lagleyze y de Justina Gastelú, ambos de origen francés. Se educó en el Colegio de San José, donde fue un joven inquieto y travieso. Tuvo predilección por el dibujo que luego cultivó con gusto. Ingresó en la Facultad de Medicina, en 1875; fue interno del antiguo Hospital General de Hombres, siendo alumno de Manuel Augusto Montes de Oca y Cleto Aguirre.


EUDORO CARRASCO

Este nombre lo empleó en su actuación pública y periodística, pero en verdad, se llamaba Angel de los Dolores Carrasco. Nació en Buenos Aires, el 2 de setiembre de 1824. Era hijo del sargento mayor Gabriel Carrasco, juez de Paz de Rojas, y de Andrea Sánchez.



MARCELINO DE UGARTE

Nació en Buenos Aires, el 4 de junio de 1822. Era hijo de Valentín Ugarte y de María del Rosario Seide. Hizo sus estudios en el Departamento de Estudios Preparatorios de la Universidad de 1832 a 1835, y a los 13 años se matriculó para comenzar la carrera de jurisprudencia. Mo llegó a dar su examen general, aunque en 1839, le tocó replicar a Tristán Narvaja sobre un tema jurídico.


JOSÉ JOAQUÍN RIVADAVIA

Nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1810, siendo bautizado el 1º de setiembre de 1810 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, siendo padrinos sus abuelos: Benito González Rivadavia y Rafaela Vera del Pino. Fueron sus padres Bernardino Rivadavia (1) y Juana del Pino. En su niñez recibió la más esmerada educación al lado de los suyos, pasando después a Europa a completarla en los mejores colegios de España y Francia, donde su padre, representó a nuestro país en misión diplomática.


RAMÓN LORENZO FLACÓN

Nació en Buenos Aires, el 30 de Agosto de 1855. Era hijo de Angel Esteban Falcón y Paulina Jara. Luego de cursar estudios primarios, fue el primer cadete que se presentó al Colegio Militar, el 19 de julio de 1870, en calidad de aspirante, siendo nombrado el 1º de octubre del mismo año cabo 2º en “comisión”, y cabo 1º, el 1º de diciembre de igual año. El 1º de junio de 1871 fue ascendido a sargento 2º y el 1º de diciembre, a sargento 1º.


PAULO RESTIVO

Nació en Mazzarino, Sicilia (Italia), el 30 de agosto de 1658. Ingresó en la Compañía de Jesús de Sicilia en 1677, donde estudió filosofía. Dio clases de humanidades en la isla de Malta. Posteriormente se estableció en Palermo, desde donde escribió varias cartas a la orden jesuítica, fechadas el 10 de abril de 1679, el 31 de octubre de 1687 y el 19 de noviembre de 1688, solicitando ser enviado a las misiones (1). Como bien indica Roberto Tomichá, en general se atendía el pedido de los jesuitas recién a la tercera o cuarta carta. Con Restivo el caso no fue distinto.


ENRIQUE TORNÚ

Nació en Buenos Aires, el 1º de setiembre de 1865.  Era hijo del ingeniero italiano Enrique Tornú.  Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y recibió su certificado de bachiller de manos del doctor Amancio Alcorta, en 1886.  Al año siguiente, ingresó en la Facultad de Medicina, donde cursó los tres primeros años de la carrera hasta 1889, en que fue designado segundo secretario de la Legación Argentina en Francia, resolviendo continuar sus estudios en dicho país.  Los realizó en la Facultad de Ciencias Médicas de Burdeos, practicó en el Hospital de San Andrés y se vinculó con el profesor Albert Pitres, discípulo preferido de Jean-Martin Charcot.


JUAN RAMÓN FERNÁNDEZ

Nació en Corrientes, el 29 de agosto de 1857. Fueron sus padres Manuel Vicente Fernández, acaudalado comerciante español, y Rosa Gallino, proveniente de familia de antigua tradición local. Hizo sus estudios primarios en su ciudad natal, y en 1865, los continuó en Buenos Aires en la Escuela de Catedral al Norte dirigida por José Manuel Estrada. Pasó luego al Colegio Nacional de Buenos Aires, y se inscribió en la Facultad de Medicina de donde egresó doctorado el 24 de setiembre de 1882. Su tesis versó sobre la Contribución al estudio del tratamiento antiséptico de la fiebre puerperal.


CÁNDIDO LÓPEZ

Cándido López nació en Buenos Aires el 29 de Agosto de 1840.  Desarrolló una temprana carrera como pintor y fotógrafo retratista  Estudió pintura con Cayetano Descalzi y Baltasar Verazzi..  Hacia 1860, en sociedad con el fotógrafo Juan Soulá, recorrió, entre 1859 y 1863, los pueblos de Mercedes, Bragado, Chivilcoy, Luján y Carmen de Areco, en donde realizó retratos al daguerrotipo y algunas pinturas, entre ellas el retrato al óleo realizado en 1862 al general Mitre. 


AURELIO ZALAZAR

Junto al “Atila del Norte”, como llamarían a Felipe Varela los sarmientistas del “Club del Pueblo”, fundado en La Rioja el 10 de octubre de 1867, se encontraba un montonero de cabello largo y tez oscura, perteneciente a una de las primeras familias de La Rioja, Aurelio Zalazar, que había trabajado codo a codo con los pirquineros que producían, para la provincia, 150 a 200.000 pesos anuales en las minas de Famatina.  Encarcelado en enero de 1867, tras la ilustre campaña de su montonera que impidiera la formación de “contingentes” (1), es uno de los más preciados lugartenientes del jefe de la Unión Americana.  Pertenece como Elizondo, Chumbita, Guayama, al grupo de “jefes populares”, con ascendiente directo, y bien ganado por cierto, en las masas indígenas y empobrecidas de la tierra de Facundo.


ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN

El Archivo General de la Nación, organismo fundado como Archivo de la Provincia de Buenos Aires el 28 de agosto de 1821 por Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia, es el principal repositorio de la República Argentina, y constituye el único archivo del Poder Ejecutivo Nacional, aunque también conserva documentos producidos por el Poder Judicial y valiosas piezas de procedencia privada.


PLAZA LIBERTAD

Todas nuestras antiguas plazas públicas guardan el primitivo nombre con que históricamente se las menciona, acompañado por el recuerdo del hecho o la causa que le dieran origen.  Una de ellas es la plaza Libertad, así denominada con la preposición y el artículo en el plano de la ciudad de Buenos Aires que publicara el ingeniero Felipe Bertrés, en el año 1822, vale decir, en días del ministro Bernardino Rivadavia, a quien el autor dedicaba su trabajo.  Hasta entonces, y desde antes de 1780, al lugar se lo había conocido como el “Hueco de doña Engracia”, porque, conforme con la tradición que lo ha venido repitiendo, tal era el nombre de la mujer, acaso de color, que allí habitaba con el recurso alertador y defensivo de algunos perros.  Como todos los grandes baldíos después transformados en espacios verdes para decoro de la ciudad y esparcimiento del vecindario, el hueco le entregaría a la plaza su enmarañamiento silvestre, exornado con las flores de la cicuta y las tupidas ramas del ombú.  Empero, con respecto a ella en realidad no sabemos el qué fecha el hueco comenzó a ser plaza, pues si consideramos las noticias de la crónica diarista caemos en la seguridad de que el lugar, todavía en 1870, de plaza no tenía nada más que el nombre, ya que no se lo había desprendido del antiguo pajonal ni del abandono en que se lo dejaba; situación que no se le conocería en su tiempo de plaza de carretas, dado que, como lo escribiera Wilde: “cuando la población comenzó a crecer y por consiguiente a extenderse la ciudad, las carretas que concurrían a la plaza Nueva (lo que hoy es el Mercado del Plata) fueron removidas al “Hueco de las Cabecitas” (1) o al de doña Engracia”.


EL ÉXODO JUJEÑO

La derrota de Huaqui echó por tierra las esperanzas norteñas de un fácil triunfo por el norte. Los hombres salvados del desastre son recibidos por Pueyrredón en Jujuy y bajan lentamente hasta Salta. En Yatasto los encuentra Belgrano, el nuevo jefe, quien recibe los 800 hombres, reliquia del Ejército del Norte, sin armas, desmoralizados, incapaces al parecer de luchar, otra vez, contra los hombres de Goyeneche.


LA EDUCACIÓN EN LA ÉPOCA DE ROSAS

El regreso de los Jesuitas, expulsados del país desde los tiempos de Carlos III obedece a gestiones de Rosas que, conociendo y valorando la obra civilizadora de los hijos de San Ignacio, quiere poner en sus manos la formación espiritual de la juventud argentina.  Esas gestiones cristalizan con el arribo a Buenos Aires, en agosto de 1836, de seis religiosos de la Compañía de Jesús, a los cuales Rosas, por decreto de fecha 26 del mismo mes, manda entregar el viejo edificio del Colegio para que vivan en él según las reglas de la orden, “reciban allí a todos los demás individuos de la Compañía que vengan de Europa, a observar su instituto en esta Provincia, y establezcan las aulas de estudios que el Gobierno tenga a bien encomendarles”.


INDEPENDENCIA DE URUGUAY

Al enterarse del resultado de la batalla de Ayacucho, Juan Antonio Lavalleja decidió redoblar los esfuerzos para conseguir la soñada independencia.  La idea era reunir una fuerza expedicionaria que se dirigiría a la Banda Oriental para liberarla del dominio brasileño.


ESTADOS UNIDOS Y LA CONFEDERACIÓN

A mediados del siglo XIX el desinterés de Washington por el Plata se llamaba México.  Anexada Texas, la tensión fue subiendo convenientemente de grado, hasta que los Estados Unidos pudieron tener a mano un motivo de provocación prefabricado, gracias al cual declararon la guerra a su vecino el 11 de mayo e 1846.  Texas había sido apenas la antesala, el vestíbulo de las verdaderas ambiciones de la Unión.  Dos años de contiendas bastaron para derrotar al desvencijado México de Santa Anna.  El 2 de febrero de 1848, por el tratado Guadalupe-Hidalgo, la mayor nación de habla española del continente, y en muchos sentidos el orgullo de Hispanoamérica, se avino a renunciar a la mitad de su territorio en beneficio de los Estados Unidos, que de ese modo alcanzaron dimensiones continentales, con un vasto litoral sobre el Pacífico.  Y menos mal que se conformaron con la mitad de México, pues no faltaron los entusiastas que pidieron a gritos la anexión total, lisa y llana, de la república azteca.


MARÍA JOSEFA AGUIRRE

“El Genio de Colón señalando su ruta en el océano”, obra de María Josefa Aguirre, inaugurada en 1921 en la Plaza Coronel Martín Irigoyen del barrio de Liniers.


CAFERINO NAMUNCURÁ

Nació en Chimpay, en el Alto Valle, a orillas del Río Negro, en la toldería de su padre, el 26 de agosto de 1886. Fue hijo del cacique araucano Manuel Namuncurá, quien depuso sus armas ante el general Nicolás Levalle, por lo que se le dio el grado de coronel de ejército y vastas extensiones de tierra, y de Rosario Burgos, natural del país. Siendo pequeño, la providencia le salvó la vida a orillas del caudaloso Río Negro. Fue bautizado por el sacerdote salesiano Domingo Milanesio, en una de sus giras misioneras, el 24 de diciembre de 1888.


FRUCTUOSO ONTIVEROS

Parafraseando al folklorista surero don Héctor Del Valle, quien rinde tributo a Feliciano Ayala al cual nombra como “un puntano verdadero” y “de Juan Saá el mejor lancero”, lo mismo hay que decir del coronel montonero don Fructuoso Ontiveros, aguerrido hombre de armas tomar que, sin una clara base documental, se dice nació alrededor del año 1820 en la provincia de San Luis.